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Verificación económica

Es falso que Morena haya duplicado la deuda en siete años: la comparación usa una proyección de 2027 y pesos nominales

El saldo amplio de la deuda pasó de 10.55 billones de pesos al cierre de 2018 a 19.22 billones en julio de 2026: aumentó, pero no se duplicó. Los 21.66 billones citados corresponden a una proyección para 2027 y la comparación omite inflación.

Equipo editorial de La Verdad Incómoda · Publicado: 15 de septiembre de 2026 · 8 fuentes

VEREDICTOFALSA

Afirmación revisada: Morena duplicó en siete años la deuda que México acumuló durante más de 200 años, al llevarla de 10.55 a 21.66 billones de pesos.

Veredicto

La afirmación es FALSA tal como fue presentada. El 9 de septiembre de 2026, Ricardo Anaya sostuvo que Morena había duplicado en siete años la deuda acumulada del país, al comparar 10.55 billones de pesos en 2018 con 21.66 billones. El primer monto sí corresponde aproximadamente al Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) al cierre de 2018. El segundo no era el saldo observado cuando hizo la declaración: es una cifra proyectada para el cierre de 2027 a partir del Paquete Económico.

El último dato oficial disponible entonces era julio de 2026: 19.2217 billones de pesos, equivalentes a 51.5% del producto interno bruto. Frente a los 10.5504 billones y 44.8% del PIB de diciembre de 2018, el incremento fue de 82.2% en pesos corrientes y de 6.7 puntos porcentuales del PIB. Ninguna de esas dos comparaciones equivale a una duplicación observada.

Además, enfrentar montos nominales separados por casi ocho años sin descontar la inflación exagera el crecimiento real. Al expresar el saldo de 2018 en pesos de julio de 2026 con el Índice Nacional de Precios al Consumidor, el aumento real aproximado del SHRFSP es de 29.3%, no de 100%. La deuda aumentó de forma importante y merece escrutinio, pero eso no vuelve correcta la frase difundida.

La afirmación revisada

En un video publicado después de la entrega del Paquete Económico 2027, Anaya afirmó que todos los gobiernos anteriores a Morena habían acumulado 10.55 billones de pesos de deuda y que “de 2018 a la fecha” se llegaría a 21.66 billones. De ahí concluyó que en siete años se duplicó lo acumulado en más de dos siglos.

Esta verificación no se limita a comprobar que el senador pronunció esas palabras. La pregunta relevante es si el contenido factual de la comparación es correcto. Para responderla hay que identificar una sola medida de deuda, distinguir datos observados de proyecciones y comparar valores con poder adquisitivo equivalente.

Qué mide el dato de 10.55 billones

La cifra de 10.55 billones coincide con el SHRFSP reportado por Hacienda al cierre de 2018: 10 billones 550 mil 416.9 millones de pesos. El SHRFSP es la medida más amplia de las obligaciones acumuladas del sector público; incluye, además de la deuda presupuestaria, pasivos asociados con el IPAB, programas de apoyo a deudores, infraestructura y otros requerimientos financieros.

Ese saldo representaba 44.8% del PIB de 2018. Esta proporción importa porque una economía más grande puede sostener un monto nominal mayor sin que la carga crezca en la misma proporción. No resuelve por sí sola si la trayectoria es sostenible, pero evita comparar pesos de épocas diferentes como si conservaran el mismo valor.

También es necesario mantener la misma definición. La deuda bruta del sector público, la deuda neta del Gobierno federal y el SHRFSP no son intercambiables. Usar 10.55 billones del SHRFSP como punto de partida obliga a utilizar el SHRFSP para el dato final.

El saldo observado no era 21.66 billones

El comunicado de Hacienda sobre las finanzas públicas a julio de 2026 ubicó el SHRFSP en 51.5% del PIB. Los cuadros derivados del informe lo cifran en 19.2217 billones de pesos. La comparación homogénea es, por tanto, 10.5504 billones en diciembre de 2018 contra 19.2217 billones en julio de 2026.

La operación arroja un aumento nominal de 82.2%. Es una expansión considerable, pero está 17.8 puntos por debajo de lo necesario para afirmar que se duplicó. Medido respecto del tamaño de la economía, el cambio fue de 44.8% a 51.5% del PIB: 6.7 puntos porcentuales, o un aumento relativo cercano a 15% en esa razón, tampoco 100%.

Los 21.66 billones citados por Anaya se refieren al orden de magnitud previsto para el cierre de 2027, cuando Hacienda proyecta que el SHRFSP se ubicará en 55% del PIB. Es una estimación sujeta al desempeño de la economía, los ingresos, el gasto, el tipo de cambio y las decisiones del Congreso. No puede presentarse como deuda ya observada “a la fecha”. Además, de diciembre de 2018 a diciembre de 2027 transcurren nueve años, no siete.

La inflación cambia la comparación

Entre diciembre de 2018 y julio de 2026 los precios subieron de manera acumulada. El INPC fue de 103.020 puntos en diciembre de 2018 y de 145.169 en julio de 2026. Para comparar poder adquisitivo, los 10.5504 billones de 2018 equivalen aproximadamente a 14.867 billones de pesos de julio de 2026.

Comparar ese monto actualizado con los 19.2217 billones observados produce un incremento real aproximado de 29.3%. El cálculo no elimina el aumento de deuda; lo mide sin atribuir a endeudamiento lo que corresponde al cambio general de precios.

La proyección nominal de 21.66 billones para 2027 sí sería un poco más del doble del monto nominal de 2018: 105.3% más. Pero esa operación combina un saldo futuro con pesos de 2018 y no prueba la frase “en siete años”. Para una comparación real de 2018 contra 2027 será necesario conocer tanto el saldo efectivamente observado al cierre de 2027 como el nivel de precios de ese momento.

Por qué “lo acumulado en 200 años” distorsiona

La deuda pública es un saldo vivo, no una alcancía donde permanezca intacto cada peso contratado desde la Independencia. Los gobiernos emiten, amortizan, refinancian y sustituyen obligaciones; cambian las instituciones, la moneda, el nivel de precios y el tamaño de la economía. El saldo de 2018 no puede describirse literalmente como la suma nominal de 200 años comparable peso por peso con 2027.

La frase funciona como recurso político para magnificar la velocidad del incremento, pero no es una unidad económica válida. Una comparación histórica responsable debe usar precios constantes, una definición estable de deuda y, de ser posible, indicadores relativos al PIB o a los ingresos públicos.

El contexto fiscal que sí está respaldado

Declarar falsa la duplicación en siete años no significa minimizar la presión fiscal. Hacienda proyecta que el SHRFSP suba de 54% del PIB en 2026 a 55% en 2027. México ¿Cómo Vamos? calcula un costo financiero de 1.575 billones de pesos para 2027, equivalente a 4% del PIB. Fundar y el CIEP también advierten que intereses, pensiones y apoyos a empresas públicas reducen el espacio disponible para otras prioridades.

El CIEP documenta que el saldo amplio alcanzó 52.6% del PIB al cierre de 2025 y que los déficits de 2024 y 2025 elevaron la vulnerabilidad fiscal. Es evidencia de un problema real, no de una duplicación real en siete años. Tampoco permite asegurar que el país vaya a “quebrar”: una conclusión así exige evaluar ingresos, vencimientos, tasas, composición monetaria, crecimiento y capacidad de refinanciamiento.

Anaya también comparó el endeudamiento autorizado con el costo financiero y dijo que prácticamente todo el nuevo crédito se usaría para pagar intereses. Los montos agregados son cercanos, pero el presupuesto no etiqueta cada peso prestado con un destino único. El balance primario proyectado ayuda a explicar que los intereses son una causa central del déficit, mientras la afirmación de uso exclusivo es una interpretación contable, no una transferencia rastreable peso por peso.

Hechos, contexto e inferencias

Hecho comprobado: el SHRFSP cerró 2018 en 10.5504 billones de pesos y 44.8% del PIB. Hecho comprobado: en julio de 2026 era de 19.2217 billones y 51.5% del PIB. Hecho comprobado: Hacienda proyecta 55% del PIB para el cierre de 2027.

Contexto indispensable: los 21.66 billones son una proyección nominal futura y no el saldo observado al momento del video. La inflación acumulada impide interpretar la diferencia nominal como crecimiento real.

Inferencia respaldada: la deuda y su costo reducen el margen presupuestario y requieren vigilancia. No demostrado: que el saldo se haya duplicado ya en siete años, que cada peso de financiamiento nuevo se destine exclusivamente a intereses o que la trayectoria conduzca inevitablemente a una quiebra.

Metodología y limitaciones

Revisamos el video publicado por Ricardo Anaya para fijar la afirmación exacta. Contrastamos el punto de partida con el apéndice de deuda de Hacienda de 2018 y el dato más reciente con el comunicado oficial de julio de 2026. Consultamos los Criterios Generales de Política Económica 2027 para separar la proyección del dato observado y usamos el INPC del INEGI para actualizar el valor de 2018. Finalmente, comparamos nuestra lectura con análisis independientes de México ¿Cómo Vamos?, Fundar y el CIEP.

Los datos de 2027 son estimaciones y pueden cambiar durante la aprobación legislativa o la ejecución. El cálculo real a julio de 2026 es una aproximación reproducible con los índices publicados y no sustituye los ajustes metodológicos de Hacienda. Con la evidencia disponible al 15 de septiembre de 2026, la formulación correcta es: la deuda amplia aumentó de manera relevante desde 2018, pero no se había duplicado en siete años; la cifra que permite aparentar esa duplicación mezcla una proyección de 2027 con pesos nominales de 2018.

Fuentes consultadas

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