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Verificación de salud y estadísticas

Es engañoso decir que la cobertura de salud subió a 86.6% comparándola con la afiliación de 2020

El 86.6% incluye afiliación o reconocimiento de acceso en 2025; la afiliación comparable cayó de 77.1% en 2020 a 72.5% en 2025.

Equipo editorial de La Verdad Incómoda · Publicado: 26 de septiembre de 2026 · 6 fuentes

VEREDICTOENGAÑOSO

Afirmación revisada: La cobertura de salud pasó de 77.1% en 2020 a 86.6% en 2025.

Veredicto

ENGAÑOSO. El 23 de septiembre de 2026 circuló la afirmación de que la cobertura de salud en México «subió a 86.6 %» con base en la nueva Encuesta Intercensal del INEGI. El 86.6 % sí aparece en el reporte oficial, pero mide una condición amplia: personas con afiliación o reconocimiento de acceso a servicios públicos de salud en 2025. No puede compararse directamente con el 77.1 % de 2020, que corresponde solamente a afiliación. En esa misma medida estricta, la proporción bajó de 77.1 % a 72.5 %. Por ello, presentar el 86.6 % como evidencia de un aumento respecto de 2020 cambia el indicador a mitad de la comparación.

Este veredicto no niega que millones de personas puedan recibir atención pública sin estar afiliadas a una institución. Tampoco sostiene que el porcentaje de 2025 sea inventado. La distinción importa precisamente porque las dos cifras describen situaciones diferentes y pueden conducir a conclusiones opuestas si se confunden.

Qué se afirmó y cuándo

Una nota publicada el 23 de septiembre de 2026 tituló que la cobertura de salud había subido a 86.6 %, según el INEGI. Ese día, en su conferencia de prensa, la presidenta Claudia Sheinbaum mencionó tres números de la Encuesta Intercensal: 77.1 % de personas afiliadas en 2020, 72.5 % afiliadas en 2025 y 86.6 % con afiliación o reconocimiento de acceso en 2025. La versión estenográfica permite comprobar que la mandataria sí distinguió la cifra de afiliación de la de acceso ampliado. El problema que analizamos es la lectura de «subió» cuando se usa 2020 como referencia y se omite que en 2025 se está hablando de otro conjunto de personas.

La afirmación revisada es, por tanto, específica: «La cobertura de salud pasó de 77.1 % en 2020 a 86.6 % en 2025». No evaluamos aquí si mejoró toda la atención médica, si existen suficientes medicamentos o cuál gobierno es responsable de cada cambio. Esas preguntas requieren otros datos y un diseño de evaluación más amplio.

Dos preguntas distintas dentro de la misma encuesta

El reporte de resultados de la Encuesta Intercensal 2025, publicado el 22 de septiembre de 2026, dice que el 86.6 % de la población tenía afiliación o reconocimiento de acceso a servicios públicos de salud. También indica que 13.2 % no tenía ninguna de esas dos condiciones. La diferencia hasta 100 % no debe completarse automáticamente por resta: hay respuestas no especificadas y redondeos.

En el párrafo siguiente, el propio INEGI hace una comparación temporal comparable: solo afiliación. Allí informa 77.1 % en el Censo de 2020 y 72.5 % en la Encuesta Intercensal de 2025. La variación es de 4.6 puntos porcentuales menos, no de 9.5 puntos más. Es una diferencia de unidades que se puede reproducir con una resta simple: 72.5 − 77.1 = −4.6.

El dato de 86.6 % incluye a quienes se reconocen con acceso a servicios públicos aunque no figuren como afiliados. Puede ser útil para describir el alcance potencial del sistema en 2025. Pero no conocemos, con los dos porcentajes citados, el valor equivalente de esa misma medida ampliada para 2020. Sin ese punto de partida homogéneo, la frase «subió de 77.1 a 86.6» no establece una tendencia real.

Qué significa estar afiliado, y qué no demuestra

El INEGI tiene una página específica sobre derechohabiencia que identifica el porcentaje de población afiliada: 72.5 % en 2025. Esa cifra es coherente con su reporte de resultados y ofrece una manera sencilla de detectar el salto de definición. Una persona que puede acudir a un servicio público sin afiliación puede quedar incluida en el 86.6 %, mientras que la medición de derechohabiencia la clasifica de otra forma. Las categorías tampoco deben sumarse sin revisar su diseño: las personas pueden declarar más de una institución.

Afiliación y reconocimiento de acceso tampoco significan que toda consulta necesaria se recibió a tiempo, que hubo medicamentos disponibles ni que la atención fue de calidad. La Organización Mundial de la Salud define la cobertura sanitaria universal en términos de servicios necesarios de calidad, disponibles cuando se necesitan y sin dificultad financiera. Su definición es más exigente que una pregunta sobre adscripción o reconocimiento de acceso.

En México, el antiguo CONEVAL distinguía el derecho formal a recibir servicios de salud del uso efectivo. Al estudiar este último examinaba disponibilidad, accesibilidad, utilización y calidad. Por ello, la Encuesta Intercensal no debe presentarse como una prueba única de que toda la población incluida en el 86.6 % recibió atención suficiente. Tampoco permite concluir lo contrario: el dato registra una condición declarada, no todas las experiencias individuales con el sistema.

El contexto que sí puede afirmarse

Los datos publicados reflejan una reorganización institucional entre ambos ejercicios. El reporte del INEGI advierte que algunas categorías se redefinieron por los cambios del sistema público de salud entre 2020 y 2025. También documenta que la proporción dentro de la población afiliada que señaló IMSS-Bienestar pasó de 0.9 % a 5.2 %. Ese dato ayuda a entender por qué las etiquetas institucionales y las rutas de atención cambiaron. No prueba, por sí mismo, que la calidad mejoró ni que una administración haya producido íntegramente la variación observada.

El 86.6 % es un dato positivo si se interpreta estrictamente como la proporción que declara afiliación o reconocimiento de acceso en 2025. El 72.5 % señala, simultáneamente, que la afiliación medida en forma comparable cayó respecto de 2020. Ambos resultados pueden coexistir sin contradicción porque responden a preguntas distintas. Ocultar cualquiera de los dos empobrece el debate.

La cuestión tiene consecuencias prácticas. Si se usa una serie para evaluar el avance de una política pública, la definición, el universo, el cuestionario y el periodo deben mantenerse alineados. De otro modo, una mayor amplitud de la categoría puede parecer una mejora real aunque el indicador original haya disminuido. Lo mismo ocurriría si se eligiera solo el dato de afiliación para negar que existe acceso a servicios públicos por vías distintas.

Metodología y límites

Revisamos la nota que difundió el 86.6 %, la versión estenográfica de la conferencia presidencial del 23 de septiembre, el reporte oficial de la Encuesta Intercensal difundido el día anterior y la ficha de derechohabiencia del INEGI. Después contrastamos qué cuenta cada porcentaje y recalculamos la variación de la serie homogénea de afiliación. Para evitar confundir una condición administrativa con atención efectiva, consultamos los marcos conceptuales de la OMS y el CONEVAL.

No contamos con un porcentaje de afiliación o reconocimiento de acceso calculado bajo el mismo criterio para 2020 en las cifras que sustentan la afirmación. Por eso no asignamos una tendencia temporal a esa variable ampliada. Tampoco usamos expedientes clínicos, registros de tiempos de espera o encuestas de satisfacción, que serían necesarios para responder preguntas sobre atención efectiva. La Encuesta Intercensal es una encuesta de hogares levantada entre octubre y noviembre de 2025; su publicación en septiembre de 2026 no convierte el dato en una medición de los servicios prestados durante 2026.

No atribuimos intención de engaño a la nota, a la presidenta ni al INEGI. La fuente oficial presenta juntas las medidas y distingue sus alcances; el problema surge cuando se extrae el 86.6 % y se coloca en una comparación con el 77.1 % sin conservar la misma definición. También conviene separar la responsabilidad de lo dicho en la conferencia de la interpretación que hizo un titular periodístico.

Conclusión

Es engañoso afirmar que la cobertura de salud «subió de 77.1 % a 86.6 %» entre 2020 y 2025. El 86.6 % corresponde a afiliación o reconocimiento de acceso en 2025. La afiliación comparable pasó de 77.1 % a 72.5 %, una caída de 4.6 puntos porcentuales. El indicador ampliado de 2025 existe y merece análisis, pero no demuestra por sí solo una mejora frente a 2020 ni mide la calidad de la atención. Para debatir con rigor el sistema de salud hay que mantener separadas las tres preguntas: quién está afiliado, quién reconoce que puede acudir y quién recibe servicios oportunos y suficientes.

Fuentes consultadas

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